|
Esta es la historia de cuatro mujeres, cuatro amigas, cuatro vecinas; ayer, cuatro
niñas.
Las niñas que jugaban en el patio de atrás, cada tarde, a ser y a disfrazarse.
El tiempo ha pasado y cada una ha tomado un camino en la vida.
Atrás quedó el patio, el barrio, la infancia, los juegos. ¿Atrás?
Las niñas ayer hoy se ven a salto de mata, pero se siguen queriendo.
Esta es la historia de Candela, Remedios, Alba y Consuelo. Unas CRAC.
Esta es la historia de las princesas que fueron y que son. La historia de las princesas
que soñamos ser. Las princesas olvidadas y escondidas.
Todo comienza en el restaurante El Recuerdo, una noche fresca de otoño. Fuera
llueve. En El Recuerdo, la luz de las velas se multiplica en grandes espejos y las
mesas de manteles blancos anuncian citas. Poco a poco van llegando las cuatro
comensales. Esta es una noche de fiesta, aunque el tiempo no acompañe: Remedios
cambia de década.
De todos los regalos de sus amigas, uno resulta especialmente emocionante: El libro
de las Princesas olvidadas y escondidas. La tormenta arrecia y se va la luz del
restaurante; fuera llueve demasiado y los teléfonos no funcionan. Mejor quedarse un
rato a compartir las historias de las princesas a la luz de las velas…
Itziar Pascual
|